Acusan al “Rey de la Basura” de secuestrar al PRI CDMX; controla diputados y concejales

Por considerarlos culpables del fracaso priista en la Ciudad de México, la militancia del tricolor capitalino exigen las renuncias del “Rey de la Basura”, Cuauhtémoc Gutiérrez, y de Francisco Olvera.

Acusaron de los malos resultados en la jornada electoral del 1 de julio a Olvera y Cuauhtémoc Gutiérrez, a quien acusan de querer perpetuarse en el poder e incluso de chantajear a los dirigentes con la amenaza de retirar su estructura si no designaban a su grupo diputaciones locales plurinominales y concejales.

“Quiere manejar los hilos de la ciudad… fue para ayudar a Cuauhtémoc Gutiérrez, toda vez que nos damos cuenta que les dieron las pluris de los congresistas”, aseguró Sergio Jiménez Barrios, ex diputado local y líder de la organización Vida Digna que aglutina comerciantes informales.

En ese sentido, lo señalan de haber impuesto a su reclutadora de mujeres, Sandra Esther Vaca, en segundo lugar de la lista plurinominal del tricolor para el primer Congreso de la CDMX.

   

Dijo que cuatro de los cinco diputados del PRI en el primer congreso pertenecen a Gutiérrez de la Torre, y alrededor de 16 concejales de los 24 asignados en todas las delegaciones también pertenecen a ese grupo.

La molesta militancia realizó la clausura simbólica de la sede local del partido en la colonia Buenavista, a manea de presión para obligar a que el actual presidente del tricolor en la ciudad, Francisco Olvera, se haga a un lado.

También piden la renovación de la dirigencia y del Consejo Político.

Reconoció el trabajo durante la campaña del ex candidato Mikel Arriola, quien de alguna manera “levantó al partido” porque “iba a ser el acabose” e incluso temían alcanzar apenas 300 mil votos.

“Después de tener un millón de votos en las elecciones de 2012, hoy tuvimos 600 mil, casi la mitad… Quieren imponer gente de Cuauhtémoc Gutiérrez a que siga dirigiendo el PRI”, dijo Jiménez Barrios, quien milita en el partido desde hace 40 años.

Aseveró que, como parte de su pugna por conservar el poder, la estrategia del PRI es poner temporalmente en la presidecia local a Arriola y que posteriormente Encarnación Alfaro, diputado local, asuma la dirigencia.

Advirtió que de no escuchar sus denuncias y sostener una reunión con René Juárez, el lunes cerrarán el acceso al Comité Ejecutivo Nacional.