Apretón de manos de Macron con Trump fue para hacerse respetar, marca límites

El joven primer ministro de Francia, Emmanuel Macron, le pone el ejemplo a muchos mandatarios, incluyendo al de México, Enrique Peña Nieto, por supuesto, pues de inmediato midió fuerzas, literalmente, con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y le puso un límite.

Trump suele apretar fuerte la mano de su interlocutor y estirarla. Puede interpretarse como un acto de fuerza. El macho alfa que marca el territorio antes de comenzar la negociación. Que señala a las claras quién es el más fuerte en la sala. Quién manda.

Sin embargo, Macron, en su primer encuentro cara a cara con Trump, el jueves en Bruselas, iba preparado, según revela en una entrevista con Le Journal du Dimanche. No dejó que Trump le estirara la mano: fue él quien la apretó fuerte y durante unos segundos no le soltó.

La imagen ha recorrido el mundo, pues los nudillos del magnate estadounidense se pusieron blancos, pero también llamó la atención el resto del mandatario del llamado país más poderoso, pues éste se sorprendió.

“Mi apretón de manos con él no era inocente, no era el alfa y omega de la política pero era un momento de verdad”, dijo Macron a Le Journal du Dimanche.

“Hay que mostrar que no se hacen pequeñas concesiones, incluso simbólicas, pero tampoco mediatizar nada en exceso”, añade.

Una de las críticas que se lanzaban a Macron durante la campaña electoral era que, por su inexperiencia política y su juventud, los Trump, Putin y Erdogan lo devorarían. El presidente francés, que antes que político quiso ser actor de teatro, quería evitar esta imagen desde el principio.

“Donald Trump, el presidente turco o el presidente ruso están en una lógica de relaciones de fuerza, lo que no me molesta”, dice Macron. “Yo no creo en la diplomacia de la invectiva pública, pero en mis diálogos bilaterales, no dejaré pasar nada, así es como uno se hace respetar”.

En la cumbre de la OTAN en Bruselas y en la del G-7 en Taormina, Macron combinó estos guiños gestuales con un mensaje sutil y equilibrado con Trump. Más que criticarle por romper el consenso sobre el cambio climático, le animó a sumarse al consenso. En sus declaraciones públicas, prefirió ver la botella medio llena a verla medio vacía.

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