A balazos responde la Marina pedradas que les arrojaron civiles

Ya no se sabe quiénes son los malos. Tras desapariciones forzadas, que acusan organismos internacionales de derechos humanos, las fuerzas armadas perdieron todo respeto y por si fuera poco a balazos respondieron el ataque que hicieron civiles contra elementos de las fuerzas armadas.

Aunque el gobierno federal asegura que se actuó conforme a los protocolos y que los “disparos de aviso” se realizaron al aire, cuatro civiles resultaron heridos de bala y un oficial golpeado.

Personal naval realizaba un recorrido por la avenida Gobernador Alberto Cárdenas, en Ciudad Guzmán, Jalisco, a bordo de vehículos oficiales, y al menos un centenar de personas los atacaron.

Primero se interpusieron en su camino mostrando cartulinas con pintas de repudio contra los uniformados. Entre las consignas los acusaban de levantar a dos jóvenes el pasado mes de enero, uno de los cuales no ha sido localizado.

Las personas se reunieron en la salida de Ciudad Guzmán y su plan era marchar hacia el Centro Histórico, para exigir a las autoridades federales y estatales la localización con vida de Ulises Adair Cardona, de 17 años.

El contingente había caminado cerca de cien metros por la carretera cuando se encontraron con tres camionetas de la Marina. Les cerraron el paso y rodearon las unidades.

La marcha derivó en un zafarrancho. Un manifestante señaló a uno de los uniformados de haber entrado a robar a su casa. El contingente comenzó a lanzar piedras, palos y botellas en contra de los marinos, al señalado por robo lo bajaron y lo golpearon.

Los compañeros pudieron rescatarlo y se refugiaron en las otras dos. Al ver que la turba se dejó ir a hacia los oficiales que llevaban a su compañero herido, los marinos que estaban en las camionetas sacaron sus fusiles y dispararon para dispersar a los manifestantes.

Cuatro civiles resultaron heridos de bala, dos en tobillo y dos más en el abdomen. Los cuatro fueron llevados a la Cruz Roja para que recibieran atención médica.

En tanto que las personas golpearon y rayaron la unidad que los marinos dejaron abandonada.