Ciro Gomez Leyva/ Denise Maerker/Donald Trump

• Comunicadores al fracaso
• Si Trump gana la presidencia

Que Ciro Gómez Leyva y Denise Maerker van a cometer el peor error de su vida al convertirse en los titulares de los noticieros televisivos de las respectivas cadenas que los contrataron.

Ella en Televisa, como sustituta del noticiero estelar del ridículamente autonombrado canal de las estrellas, un espacio que tradicionalmente el televidente aborrece porque ha sido el símbolo de la manipulación informativa, de la mentira, del retraso cultural de este país. Sus máximos exponentes fueron Chespirito, la Familia Peluche y el nefasto y desvergonzado ‘”teacher” (será de la tranza) Joaquín López Dóriga, quien sale por la puerta trasera embarrado de oprobio.

Ciro, quien gracias al retiro forzoso de Carmen Aristegui del noticiero radiofónico más escuchado del país, y a quien burlonamente siempre mandaba decir que ojalá regresará para que “animara la competencia” (como si realmente le compitiera, ¡cómo no!) logró posicionarse en la radio, hay que reconocerlo, como el más escuchado, pero no el más respetado, y ejemplos sobran de que defendió casos que cuando menos tenían un tufillo sospechoso. Como también hay que reconocerlo, otros casos que le dieron prestigio.

 

La cosa es que, ambos comunicadores, de manera legítima intentarán llegar a tribunas que antaño eran consideradas las catedrales de la información. La TV tenía la magia de que si triunfabas eras casi un semi dios. Sin embargo todo cambia y ahora los noticieros nocturnos han perdido ese lugar privilegiado que llegaron a representar, desde luego, comenzando con el mayor manipulador de la historia de la TV mexicana, Jacobo Zabludovski y posteriormente con oscuros personajes como el mismo Joaquín, el ridículo precandidato presidencial (jejeje) Pedro Ferriz de Con y el inamovible y aburridísimo Javier Alatorre y hasta un payaso que logró importante audiencia por su originalidad hasta que se prestó para una de las maniobras más negras de la política mexicana.

Denise, con todo y su tartamudez y su continua muletilla del “bueno, pero” que actualmente ocupa un sitio con muy buen rating en su programa radiofónico, no podrá ejercer la misma libertad que le permiten las ondas hertzianas, debido a que tendrá que estar sujeta a las políticas restrictivas de la empresa de comunicación, que arrastra los mayores compromisos económicos y políticos de sus dueños, y que además llega en el momento en que los noticieros televisivos pasan por una crisis de abandono de los usuarios tradicionales debido a que la dinámica de los tiempos facilita preferir la radio, que puede ser escuchada al mismo tiempo que se ocupa en otras actividades como ir en el auto, trabajar, limpiar la casa y un sin fin de actividades, en contraste con la pantalla televisiva que requiere concentración total. Los tiempos ya no están para eso. Las redes sociales son otra brutal alternativa.
Por su parte Ciro, con las mismas limitaciones, tendrá la ventaja que gozará de mayor libertad editorial porque sus nuevos patrones de cadena tres, quienes al menos, por ahora, no están estigmatizados como manipuladores de la información y cuentan con el aval de haber obtenido la concesión con todas las desde la ley, no tienen tantos compromisos con el régimen, salvo los publicitarios, y dejaran que prácticamente Ciro haga lo que le dé la gana, pero carecerá de ese público que mantenía en la dinámica radio y prensa escrita.

En concreto, les deslumbró la ambición legítima y creyendo que ganarán, terminarán perdiendo por no entender los tiempos.

Qué pasaría en México si gana Donald Trump

Existe mucho temor en el mundo si este chiflado llegará a gobernar el país más poderoso de la tierra. Pero analicemos fríamente cuales serían algunas de las principales consecuencias en el supuesto de que esto sucediera, tomando en cuenta que existen altas posibilidades.

En el caso de nuestro país, debemos ser conscientes que si Trump llega a la presidencia será porque los gringos lo eligieron en una clara idea, entre otros factores, del desprecio que la mayoría, nunca todos, profesan contra los mexicanos y eso es algo digno de tomar en cuenta, máxime siendo sus vecinos y aparentemente socios.

Así las cosas, debemos tomar medidas que nos permitan actuar contra los embates que este señor y los millones que lo apoyaron intentarán para perjudicarnos como nos lo llevan advirtiendo.

Que nos van a enviar a 11 millones de indocumentados, pues aunque difícil lo pueden lograr, y que podemos hacer al respecto, apechugar y engrosar las filas de los desempleados y buscar la forma de que se les revierta a nuestros enemigos declarados con los altos costos en los servicios, recolección de sus cultivos, el disparo de sus precios y la inflación que les costará el dejar de explotar la mano de obra barata en cientos de actividades que realizan nuestros sufridos indocumentados. Ello les perjudicará enormemente pero mientras lo asimilan aquí la cosa se pondrá color de hormiga.

El caprichito no les será nada fácil, pues según un estudio serio tendrían que deportar a 15 mil personas diarias y aumentar su personal para esa tarea de 36 mil agentes actuales a más de 300 mil. ¡A ver en cuantos miles de millones de dólares les sale el chistecito!

Y su famoso muro, y la cancelación del TLC, y la caída de las remesas de los ilegales y tantas burradas que sueñan estos gringos mafufos que nos quieren aplicar. Y que lo pueden hacer. Pero cuál debe ser nuestra estrategia, porque no podemos quedarnos como el chinito, nomás milando.

En principio, aunque nuestros productos, en su gran mayoría los exportamos a los vecinos ingratos. Debemos fajarnos los pantalones y enviarlos a destinos menos hostiles, aunque obtengamos menores utilidades por la lejanía. El mundo requiere bienes, nosotros los producimos, es cosa de cambiar de destinos. No nos van a asfixiar. Así como ellos nos imponen una visa para entrar a su país, debemos hacer lo mismo y ya veremos cómo lloran cuando no puedan llegar los magnates a sus hoteles y mansiones lujosísimas y cálidas en nuestros principales destinos turísticos que ya quisieran por nuestro clima y belleza.

Compremos las gasolinas y todos los insumos a países más amigables aunque también nos costará más el flete, pero no nos asfixiarán. Demostremos dignidad a quienes nos han denigrado durante toda la historia.

Que ya están legalizando las drogas en todo su país. Entonces para que les hacemos el trabajo sucio que nos cuesta tantas penalidades, vidas y recursos para mantener la salud de unos vecinos malagradecidos. No digo que reactivemos el mercado, sería criminal para cualquier grupo humano aunque no lo merecieran. Pero ahorrémonos el combate al narcotráfico y concentremos nuestros recursos en el combate y educación interna sobre estupefacientes aquí dentro solamente. Llévense su Plan Mérida y su certificación y que con su pan se la coman.

Si lo pensamos bien es una oportunidad de resarcirnos de tantas vejaciones. Boicoteemos todos los productos gringos que hay en nuestro país y que se llevan carretadas de dinero. Podemos tomar café en cualquier parte menos en Starbucks, compremos autos japoneses, alemanes, franceses coreanos y hasta chinos pero no Ford, Chevrolet ni Chrysler. Hamburguesas de la esquina pero no Mc. Donalds ni Burger King y así miles de cosas. Maquinaria sobra en el mundo, aviones, ropa, electrodomésticos. Acudamos a los supermercados mexicanos y no a Wal-Mart. Negociemos con América Latina, los chinos, los europeos y olvidemos a los vecinos incómodos.

Vivimos en un país versátil. Estamos muy norteamericanizados, pero hay alternativas. Si los gringos no nos quieren, tengamos dignidad y es sumamente probable que nos vaya mejor. Dice un refrán que cuando las cosas se ven mal puede ser una bendición disfrazada.

Bueno hasta nuestras películas son mejores. Mandemos al diablo a Hollywood y a su payaso representante. Lo único que no aconsejo es declararles la guerra.

No vaya a suceder como cuando en una reunión con el ex presidente mexicano Adolfo Ruiz Cortines sobre la situación económica de México a un iluminado del gabinete se le ocurrió una idea “genial” y quiso exponerla al presidente:
— ¡Tengo la solución!, dijo.
A lo cual los presentes sumamente interesados preguntaron:
— ¿Cuál es?
— ¡Declarémosle la guerra a Estados unidos!
— ¡Estás loco!, ¡qué solución es esa!
— ¡Claro!, imagínense, no duraría nada, de inmediato nos invadirían y nos tendríamos que rendir.

No habría bajas civiles ni militares y tendríamos que firmar la paz de inmediato.

— ¿Y?, preguntaron los presentes, incluido el presidente.

— Pues nada más vean como les ha ido a quienes han peleado y firmado la paz con Estados Unidos:

Alemania, Japón, Korea. Son países avanzadísimos por la ayuda gringa ¿o no?, concluyó.

El presidente Adolfo Ruiz Cortines quedo pensativo y preguntó:

¿Y si les ganamos?