Se perdió el sensible apostolado en la cultura

El arte, la crítica y el pensamiento contra esta nueva era de fanatismo, son esenciales

Enrique Krauze conoció a Octavio Paz en un cementerio. “Estábamos en el panteón y vi una figura caminando detrás de unos cipreses. Era Octavio asistiendo discretamente al funeral de Daniel Cosío Villegas”.

Ambos fueron sus maestros en la academia y en revistas culturales faro del México de los setenta como “Plural” o “Vuelta”. A los dos, nunca dejó de llamarles de usted.

Krauze dice que el gusanito de la historia le picó desde muy temprano. Realizó un doctorado en el Colegio de México, pero hasta principios de los noventa combinó la vida de un empresario con la de un escritor.

Explica que tras un golpe del gobierno a la libertad de expresión, salieron todos de la revista. Paz, Gabriel Zaid y Alejandro Rossi deciden emprender la aventura de una revista cultural independiente. “Yo soy uno de los más jóvenes y entusiastas que les acompañaron en esa aventura”.

Dice que el propio Paz había creado una asociación civil que se llamaba “Letras Libres” y cuando muere, le compró a su viuda Marijo Paz las acciones de la empresa y le prometió que será tan distinta que se llamará de otro modo.

“Letras Libres” ejerce la crítica literaria a fondo. Se publicaron 15 reseñas al mes. La crítica de libros es el corazón de la revista. Tenemos nombres como Christopher Domínguez, Fernando García Ramirez, Daniel Gascón. Lo que no hay en crítica académica. Nosotros recuperamos la tradición de London Review of Books o Partisan Review.

En México hay muchas publicaciones culturales y políticas, pero creo que ninguna tiene un perfil tan literario ni tantas firmas internacionales, con autores anglosajones o europeos. Somos más cosmopolitas.

En relación al papel de la revista en la época de Trump, comenta: “Tenemos que ser un centro de combate intelectual a través del arte, la crítica y el pensamiento contra esta nueva era de fanatismo”.

Habla de Vasconcelos, quien, dice, se vuelve un reaccionario hispanista, pero los años 20, cuando está al frente de la Secretaria de Educación, son el mejor momento de México y de su cultura. Recoge al México indígena, español y al provinciano. Es la reconciliación de los muchos Méxicos. Funda escuelas indígenas, las misiones culturales, es un momento emocionantísimo del país. Se ha perdido ese sentido del apostolado en la cultura.

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