Debbie Reynolds, madre de Carrie Fisher, falleció

Un día después de morir su hija

Debbie Reynolds, por siempre la voz de Cantando bajo la lluvia, ha fallecido a los 84 años, tan solo un día después de morir su hija, la también actriz y estrella de La guerra de las galaxias, Carrie Fisher.

Todd Fisher, su hijo y hermano de Carrie, confirmó la noticia. “Se encuentra con Carrie”, indicó en un comunicado el también actor y director. La candidata al Oscar en 1965 por The Unsinkable Molly Brown fue hospitalizada en el centro médico Cedars-Sinai de Los Angeles tras mostrar síntomas de una posible embolia.

La actriz se encontraba en casa de su hijo organizando el funeral de Fisher cuando se sintió mal y sus familiares llamaron a los servicios de urgencia. Tras su ingreso a la 1:00 hora local del miércoles Fisher indicó que su madre “no se encontraba bien”. Su muerte fue confirmada horas más tarde.

Como a todos sus seguidores y amigos de Carrie Fisher, a Reynolds la muerte de su hija la pilló por sorpresa. La más conocida como la princesa Leia, papel que le dio la fama como protagonista de La guerra de las galaxias, sufrió un paro cardiaco el pasado viernes mientras volaba de Londres a Los Angeles.

Tras su muerte, Reynolds compartió un mensaje de condolencia con todos los fans de su hija agradeciéndoles sus desvelos. “Gracias a todos los que habéis disfrutado con los talentos y los dones de mi amada y estupenda hija”, señaló en una nota difundida en las redes sociales que en lugar de firmar como Reynolds optó por despedir como “la madre de Carrie”. Este fue su último comunicado público.

Sin embargo en el universo de Hollywood, Debbie Reynolds siempre brilló con estrella propia. Debutó en el cine con el musical Three Little Words (1950) con el que consiguió una nominación al Globo de Oro como “la nueva estrella del año”. Su verdadera estrella llegaría tan solo un año más tarde cuando interpretó al lado de Gene Kelly y Donald O’Connor ese clásico del cine que es Cantando bajo la lluvia. Reynolds tan solo tenía 19 años cuando interpretó el papel de Kathy Selden en esta visión musical de Hollywood en el momento en el que las estrellas del cine mudo se tenían que adaptar al sonoro. Su talento como actriz y cantante a la vez que bailarina en esta comedia musical a las órdenes de Kelly hicieron de Reynolds una leyenda viva.

La carrera de Reynolds nunca consiguió superar la popularidad de este éxito. Otros títulos de su filmografía fueron Bundle of Joy, The Catered Affair, Tammy and the Bachelor, In & Out, Mother, The Singing Nun y The Unsinkable Molly Brown, película por la que aspiró no solo al Oscar como mejor actriz sino al Globo de Oro en la misma categoría. Reynolds también disfrutó de su propia serie de televisión, The Debbie Reynolds Show (1969) además de participar más recientemente en series como Will & Grace (2000).

En el pasado festival de Cannes se estrenó el documental Bright Lights en el que Reynolds trabajó junto a su hija Carrie mostrando la relación que las unió –y las desunió- durante años y el legado que ambas dejaron en esta industria.

En una vida como la de Reynolds tampoco faltaron los escándalos, especialmente su divorcio de su primer marido y padre de Carrie, Eddie Fisher. El matrimonio se separó en 1959 cuando Reynolds descubrió que el cantante mantenía un affaire con la mejor amiga de la actriz, esa otra leyenda del Hollywood de antaño, Elizabeth Taylor. La ironía del destino ha hecho que Taylor y Reynolds murieran en el mismo centro médico.

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