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Descalificación, el eje central del debate por la gubernatura de la CDMX

El primer debate entre los 7 aspirantes a gobernar la Ciudad de México fue ocupado buena parte del tiempo en lanzar críticas y señalamientos, sobre todo contra las candidatas de Morena, Claudia Sheinbaum, y de la coalición “Por la Ciudad de México al Frente”, Alejandra Barrales, quienes encabezan las preferencias del voto.

Sí hablaron, sin abundar, temas de Urbanismo y Sustentabilidad, y de Seguridad y Justicia, lo que más llegó a los capitalinos fue la compra de inmuebles costosos, “narcodelegados” y hasta la tragedia del Colegio Rébsamen, aún sin respuesta.

El aspirante por el PRI, Mikel Arriola, disparaba para todos lados, solo por llamar la atención, pues es un sotanero, en la entidad donde el tricolor es el más repudiado.

El priista llamó a Barrales la “jefa del cártel inmobiliario”, al no declarar sus propiedades en Las Lomas, Miami y La Viga; y a Sheinbaum “la jefa del cártel de los narcodelegados”, por los casos de Tláhuac y Xochimilco.

En tanto, Barrales, desde su primera intervención, reprobó a Sheinbaum como secretaria del Medio Ambiente durante la administración de Andrés Manuel López Obrador en la capital, “pues llenó de cemento la ciudad al construir los segundos pisos del Periférico y cambiar el uso del suelo en Santa Fe”.

Pero la estrategia de la morenista fue no dejar pasar ningún ataque, por lo que respondió que, además de los segundos pisos, en aquella administración se compraron 28 nuevos trenes del Metro y se puso en marcha el proyecto del Metrobús.

El lado cómico corrió a cargo del priista quien habló de construir 100 kilómetros de Metro, tres Trenes Suburbanos y de la construcción de un circuito para sacar a los tráileres de la ciudad, pero de inmediato Barrales le reviró que no tenía idea, porque cada kilómetro de Metro cuesta actualmente mil 500 millones de pesos y dónde los iba a sacar, lo cual no aclaró.

Sheinbaum se lanzó nuevamente contra Mancera, al que acusó de haber llenado su gobierno de rufianes. Barrales simplemente aceptó: “Le hemos quedado a deber a la ciudadanía”.

La perredista y el priista coincidieron en la necesidad de contratar más policías, pagarles mejor y darles capacitación adecuada para realizar su función, pero Sheinbaum no estuvo de acuerdo, dijo que “la solución no son más policías, sino atacar las causas de la delincuencia”.