Fraudulento del caso Paulette, encargado de la inteligencia en México

Peña, sin temor a las críticas en el año de “hidalgo”. Alberto Bazbaz Sacal, es tristemente recordado por ser el procurador que “resolvió” el caso de la niña Paulette, por allá del 2010 y pese a que no convenció a persona alguna con esa resolución, ahora es el director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), es decir de la inteligencia del país.

Bazbaz, confundido en varias ocasiones con el actor Eugenio Derbez, estará a cargo, entre otras cosas, con el programa de espionaje Pegasus, que tuvo un costo de 32 millones de dólares y que tras el escándalo fue mejorado, pues todos ya sabían cómo se infiltraba.

Tras la renuncia de Miguel Ángel Osorio Chong, como titular de la Segob y quien buscará convertirse en senador, se confirmó que Bazbaz dejó la Unidad de Inteligencia Financiera en la Secretaría de Hacienda, donde se ocultaba desde el inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Bazbaz, quien fue procurador de justicia cuando Peña era gobernador del Estado de México orquestó las investigaciones correspondientes por la desaparición de la niña Paulette Gebara, ocurrida entre la noche del domingo 21 y la mañana del lunes 22 de marzo de 2010, en su departamento de Interlomas, municipio de Huixquilucan, Estado de México.

La investigación de la Procuraduría tuvo muchas inconsistencias, que fueron ampliamente difundidas a nivel nacional.

Primero, Bazbaz dijo que sospechaba de la madre de la menor, Lisette Farah, “falseaba” declaraciones y tenía “trastornos de personalidad”.

Sin embargo, días después peritos de la procuraduría mexiquense encontraron a la pequeña muerta en su propia cama, entre la base de madera y el colchón.

Las investigaciones oficiales concluyeron que la muerte de la menor fue accidental y causada por asfixia.

En mayo de 2010, el funcionario renunció a su cargo bajo el argumento de que “para que una Procuraduría pueda realizar sus funciones con eficacia es indispensable que cuente con la confianza, la credibilidad y el respaldo de la gente a la que sirve. Cuando esto se pierde, resulta imposible cumplir la responsabilidad”.

Ahora, Bazbaz regresa a un puesto mucho más importante que ser procurador de una entidad.