La duda: ¿cuál es el Trump que estrechó la mano de Kim Jong en Singapur?

¿Quién lo iba a pensar? Apenas hace unos días, el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaban peleados a muerte. Se mencionó la posibilidad de enfrentamiento bélico, incluso.

Pero este lunes (martes en Signapur), se conocieron físicamente. Estrecharon sus manos y encaminaron hacia un sitio privado donde intercambiarán diversos puntos, entre el que destaca el tema las armas nucleares.

Mientras Trump era optimista sobre las perspectivas de la primera reunión en la historia de los líderes de ambos países, el secretario de Estado, Mike Pompeo, inyectó una cuota de cautela, diciendo que aún hay que ver si Kim es sincero sobre si está realmente disponible para una desnuclearización.

Funcionarios de ambos países sostuvieron conversaciones de último minuto para sentar las bases de la cumbre entre los antiguos enemigos, un evento casi impensado hace sólo meses, cuando intercambiaban insultos y amenazas que generaron temores de una guerra.

   

Trump fue el primero en llegar al Capella Hotel en Sentosa, una isla turística frente al puerto de Singapur con hoteles de lujo, un parque temático de Universal Studios y playas artificiales.

Imágenes de televisión mostraron a la caravana de Kim llegando unos momentos más tarde.

La reunión que rompe el casi total aislamiento internacional de Corea del Norte, cimienta el deshielo en marcha pero no despeja las graves dudas que rodean el proceso de desnuclearización. El arsenal es el seguro de vida para el régimen y queda por demonstrar su real intención de deshacerse de ello.

Los Gobiernos de todo el mundo están pendientes de lo que pueda ocurrir en esa cumbre, que llega inmediatamente tras el fiasco del G7 en Charlevoix (Canadá).

Como sucede siempre, no se sabe cuál será el Trump que se verá en los salones del lujoso Capella; si será el Trump obstinado y tormentoso que desairó a sus aliados e hizo trizas el comunicado final de la reunión en Canadá.

Podría ser que sea el Trump dicharachero que en un impulso rompe con décadas de política oficial y acepta reunirse con su peor enemigo. Según él, se decidirá pronto: “Creo que lo sabré en el primer momento” si Kim es serio o no. “Es mi toque, mi sensación. Es lo que hago”.