Los desnudos de Iggy Pop, un acercamiento feminista

El cantante de The Stooges quizá reivindique lo masculino

Iggy Pop posa desnudo para un grupo de artistas. Estar sin ropa no es algo nuevo ni provocador, lo que verdaderamente supone un desnudo integral para él es estarse quieto, matar ese nervio de rabo de lagartija que le hacía salir herido de sus propios conciertos.

En las distancias más cortas, canta en su interior para medir la duración del posado. En las más largas, quiere verse a sí mismo como una versión sin taparrabos del Marte que pintó Velázquez y que cuelga en el museo de El Prado.

Esto ocurrió en febrero de este año y ahora el Museo de Brooklyn, en Nueva York, expone los desnudos pictóricos del famoso cantante bajo el título Iggy Pop Life Class.

La muestra se incluye en el ciclo El año del sí: reinventando el feminismo, organizado por esta institución. Pero la idea de enfrentar a este ídolo del rock con la pluma de 22 artistas la tuvo hace 10 años Jeremy Deller, artista conceptual británico galardonado con un premio Turner.

El cantante de The Stooges se negó todo este tiempo a posar desnudo en una clase convencional de dibujo anatómico llena de artistas, y no dio su brazo a torcer hasta este año.

El 21 de febrero se celebró esa clase de dibujo y sus resultados podrán verse hasta el 26 de marzo de 2017: retratos, bosquejos, apuntes tomados del poseedor de uno de los torsos más expuestos y analizados del siglo XXI están a la vista del público en Nueva York.

“Me interesaba de Iggy que su cuerpo ha sido siempre parte fundamental de su persona”, explica Deller en los textos de la exposición. Y el músico explica que el desnudo ha sido parte de su vida.

“Cuando llegué a Nueva York y era muy joven intuí ‘ok, esto es lo que hay que hacer’”, explica. Posó para Vogue con la cámara de Bill King, hizo sesiones para Peter Hujar. “Pero ellos tenían sus propios planes”, asegura en el catálogo.

Tan solo se sintió verdaderamente bien representado cuando Gerard Malanga, parte del equipo de Andy Warhol, lo retrató sin demasiadas florituras. “Tomó un retrato frío, duro y humano de mí que soy capaz de mirar frente a frente. Me pareció que esta clase de dibujo de ahora era como el otro lado del arco iris”.

Y esto ¿qué tiene que ver con el feminismo? En un momento en el que el presidente electo estadounidense justifica su misoginia etiquetándola de “conversación de vestuario”, en el museo de Brooklyn creen que quizá sea eficaz conseguir la igualdad desde el lado que, al fin y al cabo, lo sigue decidiendo todo: el masculino. Quizá desde la reivindicación de un hombre diferente se consiga la victoria feminista, opinan.

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