Meade, y Arriola salen a la compra de votos; pensión para amas de casa y becas

Los priistas, que dicen no serlo, hablan su tarjeta rosa, como la que le dio el triunfo a Alfredo del Mazo en el Estado de México. Los candidatos del PRI a la presidencia, José Antonio Meade, y a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, Mikel Arriola, (el club de los terceros) unieron sus agendas para irse de compra de votos de las mujeres.

En un encuentro al sur de la Ciudad de México, los abanderados del presidente Enrique Peña Nieto, pareciera que traen la cartera abierta y prometieron pensiones de 3,200 pesos para amas de casa, así como apoyo para el transporte de sus hijos y para que terminen de estudiar.

Arriola aseguró en su intervención que para impulsar las propuestas en la capital se necesita apoyo federal, por lo que pidió votar no solo por él sino también por el presidenciable Meade, es decir que paquete o nada.

Acompañado por su esposa, Juana Cuevas; Meade Kuribreña, dijo que se impulsará una iniciativa para que las mujeres tengan igualdad en los salarios con los hombres, sin regateos.

“En esta ciudad sus mujeres van a dejar que los hombres por trabajo igual ganen más. Vamos a lograr sin regateos y sin titubeos que por el mismo trabajo tengamos los mismos ingresos”, expresó.

En las instalaciones del Gran Fórum, sentenció que se habrá de reconocer el trabajo doméstico con seguridad social, que implica crédito para la vivienda, salud en la familia, cobertura frente a la incapacidad y una pensión que será complementada a los 3 mil 200 pesos que planteó el candidato a la Jefatura de Gobierno.

Arriola salió del club de los optimistas

El exdirector del IMSS, Arriola, aseguró que su candidatura ya rebasó por seis puntos en las preferencias a la candidata de la coalición Por la Ciudad de México al Frente, Alejandra Barrales, pero nunca aclaró cuál encuesta ni la metodología, y dijo que él y Meade van a ganar el próximo 1 de julio.

María Lourdes Guzmán, un ama de casa de la colonia Morelos, pidió a los candidatos que no sean como “los otros”, que cuando llegan al poder ya no abren las puertas a los ciudadanos.