Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

Norberto Rivera no gusta poner la otra mejilla; llama cizaña a comunicadores

No le gusta como lo han tratado sobre las acusaciones de haber encubierto a pederasta y ahora el cardenal Norberto Rivera arremetió contra los medios de comunicación en la misa que ofreció este domingo en la Catedral Metropolitana.

Durante la misa dominical en Catedral, el Arzobispo de México comparó a los medios de comunicación con la cizaña que crece en los campos de trigo.

Rivera indicó que en lugar de ayudar al progreso humano, los medios de comunicación se han convertido muchas veces en armas contra la sociedad. “En nuestro mundo no todo es trigo bueno, la cizaña hace su aparición sin cesar”, manifestó.

“Medios de comunicación que deberían ayudar a quitar barreras se convierten con frecuencia en creadores de abismos”, afirmó.
Y es que a principio de junio, los exsacerdotes Alberto Athié y José Barba, presentaron una denuncia ante la Procuraduría General de la República (PGR) contra el Cardenal por presuntamente proteger a 15 sacerdotes que abusaron sexualmente de menores de edad.

Durante las peticiones de la misa, en donde alrededor de 50 ministros de la palabra fueron presentados para ejercer en la Sexta Vicaría de la Ciudad de México, se pidió por el cese la violencia en la Ciudad de México después de los hechos ocurridos el

Por otra parte, el mismo cardenal Norberto Rivera Carrera elevó una plegaria para que se regenere el tejido social en la Ciudad de México y retorne la paz a las calles, luego de los hechos de violencia ocurridos en la delegación Tláhuac.

Te pedimos por nuestra ciudad afectada por hechos de violencia esta semana para que se regenere el tejido social y podamos vivir en paz en nuestras calles”, oró Rivera Carrera al oficiar la tradicional misa dominical en la Catedral Metropolitana.

El arzobispo primado llamó también a los fieles católicos reunidos en el atrio metropolitano a dar testimonio de fe y dejar atrás la cizaña, así como a evitar catalogar a las personas por buenas o malas, sobre todo porque todos llevamos dentro un “Abel y un Caín, un ángel y un demonio que está en continua lucha”.