Pirámide donde se adoró a los primeros dioses mayas

Retrotrae el imperio espiritual de la portentosa Kukulcán

Oculta en el interior de la pirámide de Kukulcán, ubicada en el vasto complejo arqueológico de Chichén Itzá (Yucatán), los investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México se han topado con una inesperado hallazgo: una pirámide más pequeña y muy anterior a su gran hermana.

El descubrimiento, un auténtico tifón al tratarse de uno de los monumentos más conocidos del planeta, retrotrae el imperio espiritual de la portentosa Kukulcán a épocas muy anteriores a las que hasta ahora se manejaban.

No es la primera vez que el sitio depara una sorpresa. Hace dos años, el Instituto de Geofísica de la UNAM constató que la pirámide se alza sobre un cenote de 25 metros de diámetro. Estos estanques subterráneos, nacidos de la erosión de la roca caliza, fueron para los mayas lugares sagrados, destinados en muchas ocasiones a los sacrificios humanos.

Sobre ese espacio de culto, no resultaba extraño que se hubiese edificado un templo. En un principio se pensó que se trataba de la gran pirámide escalonada.

Pero ahora se ha descubierto que justo encima del cenote, lo que se erigió fue una estructura anterior y más reducida, de 10 metros de altura y una base de 12 por 18. Y que sólo con el paso del tiempo, se levantó Kukulcán desde esa base. “Es como las muñecas rusas, dentro de una hallamos otra”, dice el coordinador del proyecto arqueológico, René Chávez.

Esta primera construcción corresponde a la época de los llamados mayas puros, entre 550 y 800 después de Cristo. Un periodo oscuro y convulso en la península yucateca del que el hallazgo puede aportar claves, sobre todo en lo referente a la evolución de Chichén Itzá, uno de los grandes centros ceremoniales de América. “Es un tiempo del que se tiene muy poca información, si se puede seguir investigando se aprenderí mucho del asentamiento”, indicó la arqueóloga Denisse Lorenia Argote.

La estructura primigenia, descubierta gracias a tomografía eléctrica tridimensional, mantiene intactas sus maravillas. Los investigadores sostienen que cuenta con un adoratorio, de unos tres metros de altura, así como de escalinatas, muros y columnas. También se ha advertido un área hueca que posiblemente corresponde a una techumbre derrumbada.

Icono de la civilización maya, la gran pirámide, como el resto de Chichén Itzá, fue abandonada siglos antes de la llegada de los españoles. Aunque nunca se ha apagado la discusión sobre la fecha y los motivos, la historiografía tradicional sostiene que a finales del siglo XII las luchas intestinas asolaron ese espacio sagrado. Fue entonces cuando Kukulcán quedó vacía de ofrendas y la selva cubrió su memoria.

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