Poco boxeo y mucho show y más para trascender en la historia; Mayweather se retira con victoria

No es que el boxeo sea mejor que las artes marciales, simplemente fue de estrategias el luchador UFC, Conor McGregor, salió a su ritmo de tres rounds y el pugilista Floyd Mayweather Jr. por el camino largo, a la defensiva y fue el noveno cuando el irlandés ya desinflado, falta de condición, ya no pudo seguir en pie y todo acabó en el décimo.

Una vez finalizado el combate en el que Mayweather Jr. noqueó al luchador McGregor, el irlandés aseguró haberlo convertido en un peleador mexicano.

Mayweather comenzó a atacar a partir del cuarto round, le metió fuerte la derecha arriba en distintas ocasiones y también combinó con sólidos ganchos abajo que le fueron restando gasolina al irlandés que perdió poco a poco la compostura y terminó por ceder ante uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos.

“Lo convertí en un mexicano está noche, peleó como un mexicano”, dijo The Notorious, haciendo referencia a la faceta ofensiva que mostró el norteamericano y que rara vez utiliza en sus peleas, solo que ya estaba enfrentándose ante un auténtico bulto.

Hasta que no exista otra gran bolsa Floyd ya se mantendrá, una vez más, en el retiro, así lo ratificó: “Elegí a la mejor pareja para mi último baile. Tú eres un gran campeón para Irlanda y los amamos a todos”, comentó Mayweather.

El guión estaba escrito y lo siguieron al pie de la letra, esta fue la estrategia del estadounidense: 1-voy a dejar que mi rival se envalentone. 2-voy a lograr la ilusión de que la pelea es competitiva.3-voy a esperar que se canse y lo remataré cuando entienda y el público se sienta feliz con la puesta en escena.

Y funcionó, todos salieron contentos, no tanto como el vencedor quien se llevó 100 millones de dólares, más otras regalías que llegan a los 300 millones de dólares por una noche, y sin hacer el ridículo.

El combate fue el primero de McGregor, una estrella del UFC que retó y convenció a Mayweather a regresar del retiro tras dos años y meses fuera del ring. La pelea, aunque desigual, fue la que mayor apuestas ha registrado en la historia del boxeo, sobrepasando los $80 millones, e incluyendo seis de $1 millón.