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En proceso de pacificación, Iglesia pide debatir sobre amnistía, aborto y drogas

Temas espinosos, pero es necesario abordarlos. Hasta el siempre satanizado aborto…

La Arquidiócesis de México se pronunció a favor de que, como parte de la pacificación y desarrollo social, se discutan temas “que actualmente mantienen dividida a la sociedad”, como es el aborto, la figura de voluntad anticipada, la legalización de las drogas y la iniciativa de ley de amnistía.

Sobre esta última aceptó “que tanta polémica ha venido generando”.

Hoy, “para los distintos niveles de gobierno en México, unas de las mayores prioridades –si no es que las principales–, son la pacificación y el desarrollo social, para lo cual parece totalmente necesaria la instalación de diálogos nacionales que abonen a la tranquilidad y al bien común. No obstante, esto hace imprescindible la discusión de temas” como los anteriormente mencionados.

En la editorial que como cada domingo la arquidiócesis, encabezada por el cardenal Carlos Aguiar Retes, publica en el semanario Desde la Fe, se expone que existen otros tópicos en los que hay un consenso social tal es el caso de las desapariciones forzadas, el tráfico de migrantes, la trata de personas, los delitos sexuales, entre otros.

   

La Iglesia en la Ciudad de México, añadió, manifiesta una vez más su convicción en el sentido de que a través del diálogo es posible destrabar puntos de vista en apariencia irreconciliables, así como su total disposición para colaborar en los procesos de pacificación y desarrollo social, mediante la escucha, la aportación de ideas y la acción social en favor de quienes lo necesitan.

“Para un esfuerzo nacional de esta naturaleza, es necesario participar activamente a través de los canales institucionales que se decidan abrir, así como prestar atención a la diversidad de voces que puedan aportar a la solución de los problemas, sobre todo en los temas en que la sociedad está dividida con efervescencia.

“De nada nos serviría verter nuestros pareceres sobre una cuestión particular, si al mismo no abrimos bien los oídos a opiniones alternas”, señala.

Expone que un verdadero diálogo implica una escucha humilde y respetuosa, así que hoy más que nunca se hace necesario “derribar muros de incomunicación y tender puentes de comprensión”, como ha dicho el Papa Francisco, especialmente entre sectores que puedan estar enfrentados por enconos añejos.