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Promesa de mano dura lleva a Bolsonaro ganar Presidencia en Brasil

La inseguridad y la corrupción en Brasil fue factor decisivo para que un exmilitar, de nombre Jair Bolsano, ganara la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en aquel país, del cono sur.

Los brasileños optaron por un giro dramático hacia la derecha de la mayor economía de Latinoamérica para poner un alto a los niveles de crímenes tanto de civiles como de políticos.

Y es que la población se volcó a apoyar a Bolsonaro, quien, con más del 94% de los votos contados tenía ya 55.5 por ciento de los sufragios a su favor, totalmente fuera del alcance de su rival izquierdista, Fernando Haddad, que se quedaba con 44.5 por ciento de los votos.

Considerado como ultraderechista Jair Bolsonaro, de 63 años de edad, se impuso al izquierdista Fernando Haddad, según datos oficiales tras el cómputo de casi el 90% de las urnas.

Bolsonaro es un admirador de la dictadura militar (1964-1985) sucederá el 1º de enero al presidente conservador Michel Temer.

Su campaña se basó en un rechazo visceral del Partido de los Trabajadores (PT) de Haddad y en promesas de mano dura contra la criminalidad y de lucha contra la corrupción.

Esta derrota del PT -la primera de las últimas cinco elecciones presidenciales- se suma a una serie de reveses para el partido que llegó a ser la mayor fuerza de izquierda de occidente.

Bolsonaro fue impulsado por el rechazo al izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) que dirigió a Brasil durante 13 de los últimos 15 años y fue desbancado hace dos años en medio de la peor recesión y el mayor escándalo de sobornos y corrupción en la historia del país.

Su rival Haddad se postuló en representación del encarcelado fundador del PT y expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pero no logró alcanzar al candidato de extrema derecha después de la primera ronda hace tres semanas.

A muchos brasileños les preocupa que Bolsonaro, un admirador de la dictadura militar brasileña de 1964-1985 y defensor de su uso de la tortura contra opositores de izquierda, pisoteé los derechos humanos.