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Que AMLO se ve en el espejo y mira a Macron; puso a Francia en crisis

La gente lo amaba y creía que le perdonarían todo. Emmanuel Macron era el presidente más popular de todos los tiempos en Francia, sin embargo el exceso de confianza apostando por su imagen han puesto a ese país en una crisis social y pronto económica, fenómeno a estudiar y poner de ejemplo en México.

Las manifestaciones hechas por los llamados “chalecos amarillos” pusieron de cabeza a esa nación tras el incremento de los combustibles, y aunque la medida ya fue revertida, es decir, se canceló el gasolinazo. Los manifestantes vieron que unidos se puede cambiar el mal gobierno de un gobernante popular y su pliego petitorio se incrementó.

Ante ello Macron, que todos querían ser el candidato antisistema y popular que llega al poder, ahora ya no es así, prometió, para apagar el descontento de los “chalecos amarillos” varias medias que tendrán un costo para las arcas públicas de “entre 8.000 y 10.000 millones de euros” y aumentarán el déficit público.

Benjamin Griveaux, portavoz del Ejecutivo, dijo que esa primera evaluación es sin precisar si esa cifra incluye los cuatro mil millones de euros que se dejarán de ingresar por la anulación la semana pasada de la subida de impuestos sobre los carburantes que debía entrar en vigor en enero de 2019.

El discurso de Macron, el lunes por la noche, era necesario para calmar los ánimos después de semanas de parálisis. Las medidas que presentó, diseñadas para aumentar el poder adquisitivo de la Francia que madruga y no llega a fin de mes, apuntan a un giro social que incluye un aumento de salario mínimo en cien euros mensuales. Otra medida, anunciada la semana pasada es la supresión del aumento de la tasa a la gasolina y el diésel. El mea culpa del presidente por la actitudes arrogantes del pasado puede ayudarle a reconquistar a los franceses, así como un método de mando menos autoritario y abierto a la concertación con los sindicatos y los poderes locales.

Son migajas, dicen chalecos amarillos

Las primeras reacciones entre los grupos de “chalecos amarillos” que escucharon con atención las palabras del presidente francés, Emmanuel Macron, fueron críticos con la decisión del gobierno, con varios portavoces catalogando como “migajas” los anuncios.

Incluso mientras el mandatario rompía su silencio acerca de las protestas en un breve discurso televisado, los manifestantes de chalecos amarillos se comprometieron a mantener la presión sobre un hombre al que consideran arrogante, desconectado de los franceses de la calle y “presidente de los ricos”.

Macron llegó como el presidente más popular en meses empezó a bajar en las preferencias, ahora ya está en los peores niveles. Hay que estar preparados por si algo así pasa en México.