Rosario Robles lo vuelve a hacer: le detectan otro desvío, ahora en Sedatu

Durante la gestión de Rosario Robles, la Sedesol y la Secretaría de desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu) desviaron mil 311 millones de pesos a través de pagos a empresas fantasmas, así lo dio a conocer la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

De acuerdo con tres auditorías realizadas por la ASF a los recursos en 2014 y 2015 ese dinero fue transferido a Monex y a CI Banco, donde después se dispersó a cuentas domiciliadas en distintos países.

Rosario Robles estuvo en Sedesol en diciembre de 2012 al 26 de agosto del 2015 y en Sedatu del 27 de agosto a la fecha.

El desvío que se hizo en Sedesol, fue mediante la contratación de Radio y Televisión de Hidalgo.

En tanto, el convenio y contratos de la Sedatu con el Sistema Quintanarroense de Comunicación Social fueron firmados en julio, septiembre y octubre de 2015.

La ASF señaló que la Sedesol y la Sedatu firmaron convenios con estas entidades para eludir los requisitos de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público.

             

La ASF determinó que la Sedesol, cuando la dirigía Robles incurrió en repetidos “probables daños o perjuicios o ambos a la hacienda pública”, con montos que se elevaron a por lo menos mil 740 millones en 2013, mil 17 millones en 2014 y mil 787 millones en 2015.

A lo largo de los últimos seis meses, el órgano fiscalizador adelantó la publicación de algunas auditorías, siete de ellas en torno a la Sedatu, y dos más se difundirán este martes 20, fecha en la que se entregará el informe final de fiscalización de la Cuenta Pública 2016.

Hay que recordar que el Programa de Apoyo a la Vivienda, que fue sujeto del escrutinio de la ASF, dependencia que se percató que, de las 123 mil 500 “acciones de vivienda” que la Sedatu se comprometió a apoyar en 2016, sólo se llevaron a cabo 36 mil 600, apenas una tercera parte. Las cerca de 87 mil restantes estaban inconclusas o ni siquiera iniciadas el 30 de junio de 2017.

La ASF determinó que siete de cada diez casos inconclusos ocurrieron cuando las delegaciones de la Sedatu en los estados entregaron los recursos a organizaciones sociales, las cuales no realizaron las obras o se tardaron demasiado, lo que muestra la discrecionalidad y la falta de rendición de cuentas del programa.