Sigue el remate de negocios de Televisa, ahora venderá todos sus casinos PlayCity

Sigue el remate de negocios de Televisa, ahora venderá todos sus casinos PlayCity

En plena crisis financiera, Grupo Televisa ha comprendido que necesita enfocarse en un solo objetivo para fortalecerse, y por ello, ha decidido deshacerse de todos aquellos negocios que no están orientados al mundo de la televisión.

Si la semana pasada Televisa anunció la venta de sus estaciones de radio, ahora le tocó el turno a las casas de apuestas que tiene, en las que se encuentran PlayCity Casino y PlayCity Apuestas, que comenzaron sus operaciones en 2005, y actualmente cuentan con 17 establecimientos en el país, con 7 mil 200 máquinas electrónicas de juegos y un sitio web de apuestas deportivas.

Sabiéndose que al menos hay trece grupos interesados en comprar los casinos de Televisa, el precio de esos negocios rondaría los 300 millones de dólares actualmente, según han estimado analistas.

Durante el segundo trimestre de 2018, Televisa reportó que los beneficios derivados de sus casinos y casas de apuesta sólo representaron el 2 por ciento de sus ganancias totales, por lo que deshacerse de ese rubro no les causaría problema alguno.

Uno de los mayores interesados en comprar los negocios de apuestas de Emilio Azcárraga Jean, es Codere, una empresa multinacional española del sector del juego privado fundada en 1980 por la familia Martínez Sampedro. Su negocio se centra en la gestión de terminales de juego, bingos, salas de apuestas, casinos e hipódromos con presencia en más de diez países, y que actualmente cotiza en la Bolsa de Valores e Madrid.

Otro consorcio interesado es el Grupo Blackstone, corporativo de origen estadunidense que se dedica a comprar negocios baratos para venderlos posteriormente a un precio mayor, no importándoles rubros o giros comerciales, y donde recientemente adquirió la compañía española Cirsa, especializada en casinos y casas de apuesta.

Si en 2005 Televisa movió cielo, tierra y mar para lograr los respectivos permisos por parte de gobierno, donde se denunciaron turbios manejos para obtenerlos, a doce años después, otros gozarán de esos beneficios, pues Emilio Azcárraga se encuentra rematando todo lo que no tenga que ver directamente con su negocio principal.