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Sin clembuterol, Canelo ganó la pelea que en verdad perdió

Lo que son las cosas. “Canelo” Álvarez ganó la pelea que le empataron los jueces y perdió, este sábado 15 de septiembre, una contienda que oficialmente ganó.

Ojos seriamente afectados. Corte en la boca y exhausto, sin aire apenas para mantenerse en pie. Valiente como otros héroes mexicanos, Saúl “Canelo” Álvarez no se dedicó a hacer un boxeo inteligente (los ignorantes le llaman “correr” al buen boxeo que usó en su primera cita), esta vez aceptó el cambio de golpes como se lo exigía su afición, pero en esos 66 minutos de complacencia, merecía perder.

Y, lo que son las cosas, la pelea que ganó con justicia, los jueces la empataron. Y ahora ganó una pelea que claramente perdió. ¿Intereses comerciales? ¡Claro!, no se entiende de otra forma.

Así como el empate abrió la puerta a un segundo encuentro, el robo a Gennady Golovkin deja el zaguán abierto a un tercer millonario enfrentamiento. Y se conocen las mañas de Golden Boy Promotions en esto. Óscar de la Hoya no fue muy limpio en su época de boxeador. Basta recordar que perdió con Bernard Hopkins por un gancho al hígado que no todos vimos y después fracasó ante Shane Mosley, a quienes meses después hizo sus socios.

Ni la mejor condición de su vida le alcanzó al arrogante peleador de Guadalajara para vencer claramente a un boxeador de 36 años, sin piernas ya para ser soporte de golpes contundentes. Pudiera decir, quizá, que le afectó el año de inactividad, pero en redes sociales se insiste en que sin clembuterol, Canelo es nadie, es nada.

El acabado boxeador fue más veloz y más preciso que el joven. Decepcionó Álvarez, al no derrotar con autoridad a un hombre 10 años mayor que él y en franca decadencia.

Los especialistas, en su mayoría no mexicanos, mostraron tarjetas con empate o con victoria para Golovkin. Nadie, nadie-nadie, vio ganar a Álvarez. La conclusión: robo descarado del jurado a GGG.

Y que conste que En Esta Esquina apostaba a la victoria del mexicano, como lo vimos ganar hace justamente un año. Pero este sábado, señores, este sábado no mereció ganar.