Surge la primera revuelta entre Trump y su partido

Las divisiones internas pueden debilitar la apisonadora conservadora

La primera pelea entre el presidente electo de Estados Unidos y su partido se ha producido nada más al arrancar el curso legislativo. Congresistas republicanos tuvieron que dar este martes marcha atrás sobre una medida que acordaron el día anterior -sin previo aviso- para debilitar al máximo una oficina de ética independiente. Donald Trump los criticó, esta vez, en sintonía con el jefe de los conservadores en Washington, Paul Ryan.

Las primeras dos jornadas laborables de 2017 han sido frenéticas para Trump. A golpe de tuits (mensaje de 140 caracteres), y en un lapso de apenas 18 horas, el próximo presidente de Estados Unidos replicó a la amenaza nuclear de Corea del Norte, criticó a China, amenazó a al gigante americano General Motors y anunció un cambio de política en torno a la prisión de la base de Guantánamo, en Cuba. En medio de esta actividad, criticó a los congresistas.

Los conservadores estrenan un poder reforzado en la Cámara de Representantes, tras las elecciones presidenciales, pero las divisiones internas pueden debilitar la apisonadora conservadora. Lo heterodoxo de Trump, su postura rupturista en muchos asuntos como la economía o las relaciones internacionales respecto a la tradición republicana, abonan el campo para las luchas intestinas. Hoy todos juraron sus cargos y Ryan salió reelegido presidente de la Cámara.

En el episodio de la oficina de ética, la rectificación de los congresistas tuvo lugar apenas dos horas después de dos mensajes publicados por Trump en su cuenta de Twitter. Pese a lo “injusta” que, dijo el empresario neoyorquino, pueda resultar operativa de la citada oficina de ética, el presidente electo cuestionó que la primer acción de los republicanos fuera esa, llevada a cabo, además, sin previo aviso ni visto buena de los líderes. “¡Céntrense en la reforma tributaria, la asistencia sanitaria y tantas otras cosas mucho más importantes!”, clamó Trump.

lancaLa enmienda en discusión se tenía que votar este martes en el pleno, pero las críticas lo frenaron. La oficina fue creada en 2008 por los demócratas tras estallar varios casos graves de corrupción. El intento de, de facto, liquidar esa unidad hubiese chirriado con una campaña presidencial en la que Trump destacó la necesidad de combatir la corrupción en Washington, con el simbólico lema: “Drenen el pantano”.

Las elecciones del 8 de noviembre han dado a los republicanos una oportunidad de oro para revertir muchas políticas de la era Obama: controlan la Casa Blanca y el Congreso, un poder que no acumulaban desde 2007. Y la medida que tanto Trump como el partido tienen entre ceja y ceja, es la reforma sanitaria del presidente demócrata.

Los políticos republicanos que durante los últimos seis años han votado más de 40 veces para revocar la reforma sanitaria contarán desde el 20 de enero con el respaldo de la Casa Blanca.

El presidente electo aseguró en campaña que Obamacare, como se conoce a la ley de 2010, es “un desastre” y debe ser reemplazada con algo “más barato”. El republicano prometió conseguirlo en sus primeros 100 días de gobierno, pero la realidad puede ponérselo más difícil.

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