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Tarde, pero justicia llega a indígena Valentina Rosendo; 19 años de prisión a militares violadores

Tarde, pero llegó la justicia. Valentina Rosendo Cantú fue violada cuando tenía 17 años. Hoy, cuando su edad es de 33 años, le llega la justicia.

Los dos militares involucrados en la agresión sexual en contra de la indígena me’phaa Rosendo Cantú, en 2002 –en un caso que generó una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) en contra del Estado mexicano– fueron condenados a 19 años de prisión por un juzgado nacional.

El fallo fue emitido en primera instancia el pasado 13 de junio por el juzgado séptimo de distrito, con sede en Guerrero, en el marco de la causa penal 62/213.

Los sentenciados, responsables directos de la agresión, son el cabo Nemesio Sierra y el cabo de infantería Armando Pérez Abarca, aunque también existe un fallo contra el sargento segundo Hugo Humberto García y el cabo de transmisiones Salvador Aguilar Otañez, en calidad de implicados.

La agencia de noticias Dpa indicó que un representante del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) dijo que el fallo originalmente fue dictado el 1 de junio pasado, pero se dio a conocer apenas este viernes.

   

Como se ha informado, Valentina fue víctima de violación y tortura sexual por parte de un grupo de militares que llegaron a interrogarla el 16 de febrero de 2002, mientras ella lavaba ropa en un arroyo cercano a su casa, ubicada en la comunidad de Caxitepec, en el municipio de Acatepec, Guerrero.

La mujer, en ese entonces de 17 años de edad, emprendió un largo camino legal y denunció el caso frente a diversas instancias judiciales mexicanas, pero ante la falta de resultados llevó el caso al Sistema Interamericano de Justicia.

Finalmente en 2010, la CoIDH emitió una sentencia en contra del Estado mexicano en la cual ordenó a las autoridades castigar a los responsables del ataque contra Rosendo, ofrecer una disculpa pública y reparar integralmente el daño contra la víctima.

Dieciséis años después de lo ocurrido, con la sentencia de un tribunal mexicano que condena a los agresores a 19 años de cárcel, se reconoce el rol de dos de los militares responsables de los hechos, destacó el Cejil, organismo que calificó el fallo como histórico.

Por su parte, el Centro de Derechos de la Montaña Tlachinollan –uno de los colectivos civiles que asumió la defensa de Rosendo Cantú– coincidió con el Cejil, pues le da valor al testimonio de la víctima como elemento sustancial para emitir la sentencia condenatoria contra los militares involucrados”.

El caso de Valentina tuvo muchas similitudes con el de Inés Fernández Ortega, también indígena me’phaa, quien fue víctima de violación sexual cometida por soldados en esa entidad el 22 de marzo de 2002 en el marco de una fuerte presencia militar en esa zona.

Los dos episodios merecieron sentencias por separado de la CoIDH y se suman a otros fallos de ese mismo organismo relacionados con violaciones de derechos humanos cometidas por efectivos militares, como las agresiones contra Teodoro Cabrera y Rodolfo Montiel (conocidos como los campesinos) y la desaparición forzada del luchador social Rosendo Radilla.