Trump sí construirá el muro fronterizo con lana de EU

Negociará el pago de la valla aunque el país vecino se oponga

El equipo de Donald Trump ha contactado al Congreso para ver cómo se puede empezar a construir el muro fronterizo con México con dinero estadounidense. Ello supondría una ruptura absoluta de una de sus mayores promesas de campaña: que será el país vecino el que cargue con todos los gastos.

Trump llamó una vez más “deshonesta” a la prensa por informar de los planes, aunque no los desmintió. Según el republicano, la idea de todos modos es seguir pasándole la factura a México, aunque implícitamente reconoció que Estados Unidos tendría que adelantar los gastos.

“La prensa deshonesta no informa de que cualquier dinero gastado en la construcción del Gran Muro (por cuestiones de rapidez) será pagado por México más tarde”, tuiteó el que dentro de dos semanas asumirá la presidencia estadounidense.

El plan de Trump, según adelantaron fuentes del Congreso, es echar mano de una ley de 2006, aprobada por el gobierno de George W. Bush pero nunca implementada del todo, que autoriza la construcción de más de 1,100 kilómetros de “barrera física” en la frontera sur estadounidense.

Para financiarla, el equipo del presidente electo quiere introducir la cláusula en la ley presupuestaria que llegaría al Congreso para su aprobación como tarde en abril. La apuesta republicana es forzar a los demócratas a aceptar la ley para evitar un costoso —económica y políticamente—cierre del gobierno.

Como la Administración de Barack Obama no aprovechó la ley de 2006 y esta no tiene fecha de expiración, con ella “podríamos empezar a cumplir la promesa de campaña de Trump de asegurar la frontera”, explicó el congresista republicano Luke Messer. Al incluir el presupuesto en la ley general de gastos, “los demócratas podrían encontrarse en la situación de tener que cerrar todo el gobierno para frenar la construcción de un muro, una barrera o una valla”, agregó.

Pese a la rotunda negativa de las autoridades de México, Trump siempre ha afirmado que será el país vecino el que pague la factura de su muro. En el plan que hizo público en abril del año pasado, afirmaba que si México no hacía “un pago único de entre 5,000 y 10,000 millones de dólares” para sufragar la construcción fronteriza, frenaría las multimillonarias remesas que los emigrantes mexicanos envían cada año a su país y que constituyen la segunda fuente de ingresos de México tras las exportaciones automotrices, un sector también amenazado por Trump.

Sean Spicer, a quien Trump ha nominado como portavoz de la Casa Blanca durante su mandato, aseguró que el presidente electo negociará con México el pago del muro aunque el país vecino se niegue. “Seguirá hablando, ya sea a través de tarifas más altas o un cheque directo, hablará con ellos de eso”, dijo.

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