Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

Voto cruzado, el voto inteligente; ciudadanos optar por el balance de poderes 

No dar un cheque en blanco al presidente de México y sí con congreso de otro partido que realice el balance de poder es la mejor opción, según la mayoría de la ciudadanía que emitirá su voto en las próximas elecciones del 1 de julio.

Lo que también llaman voto cruzado, es decir que se vota por el candidato a la presidencia de un partido, pero legisladores de otro es lo que realzarán la mayor parte de los votantes de acurdo a los sondeos realizados recientemente.

Sin embargo, esa táctica se ha dañado, debido al chapulineo, legisladores de un partido que pasan a las filas de otro, sin ideales políticos.

Hay que recordar que durante siete décadas el PRI tuvo “Carro completo” con la Presidencia de la República y la mayoría absoluta en el Congreso de la Unión, que le permitió gobernar sin equilibrio de fuerzas y aplastar a la oposición a punta de votaciones mayoritarias.

La frase que puso de moda Vicente Fox al asegurar que el presidente propone y el Congreso dispone se acabó en el actual sexenio de Enrique Peña Nieto y con llamado “Pacto por México”, donde las principales fuerzas políticas se aliaron y ahí están los resultados con las reformas políticas.

Vicente Fox (PAN) ganó en el año 2000 la Presidencia con 15 millones 989 mil 636 votos, que representaron el 42.52% de los sufragios, de acuerdo con el conteo distrital. En la Cámara de Diputados el PRI tuvo 209 legisladores, con lo cual su peso político fue del 41.8%.

En el Senado de la República, el PRI se quedó con el 46% del poder político, al sumar 59 integrantes, con lo cual fue la primera fuerza indiscutible; el PAN obtuvo 47 senadores, con lo que su poder interno fue del 37.3%.

Cifras que dieron cierto balance en la política mexica.

A tres semanas de los comicios, militantes perredistas, panistas y priistas promueven el voto cruzado entre sus candidatos locales y sus aspirantes presidenciales, mientras que organizaciones sociales se confrontan por la utilidad del voto cruzado.